SEGURIDAD INTERIOR. DESTACÓ PLAN «CIUDADES SIN VIOLENCIA» Y EL SISTEMA CARCELARIO
Las sorpresas de Bonomi en Israel
El ministro del Interior Eduardo Bonomi se reintegró hace unos pocos días a su trabajo después de haber estado casi una semana de visita oficial en Israel, acompañado por el director de la Policía Nacional, Julio Guarteche. El secretario de Estado fue consultado también sobre la Ley de Caducidad y el proyecto interpretativo.
Ana Jerozolimski l DESDE ISRAEL
23-10-10
En una entrevista especial que nos concedió, en conversación telefónica desde Jerusalén, resume en términos positivos su experiencia en Israel y lo que aportará a Uruguay en el tema de la lucha contra el crimen.
«Israel me gustó como país, me sorprendió además ver lo que han hecho en el desierto. Tuvimos una recepción muy calurosa por parte de las autoridades y los empresarios con los que nos reunimos», dijo a LA REPUBLICA. «Y en cuanto al motivo de la visita, que era conocer las políticas de seguridad del Estado de Israel, también fue satisfactorio porque nos mostraron desde los aspectos preventivos hasta los aspectos que tienen que ver con la sanción de los delitos a través de la política carcelaria. Nos dio una visión importante y bastante completa. Creemos que va a ser provechoso para nosotros. Vamos a tener elementos para valorar lo que estamos haciendo en Uruguay».
Bonomi destacó el plan israelí «Ciudades sin Violencia» y el modelo progresivo en las cárceles.
«Nosotros queremos romper lo que está pasando en Uruguay hace decenas de años, que cuando uno cae en una cárcel es como caer en el infierno de Dante donde se pierde toda esperanza. Lo que queremos es mostrar que con la voluntad de recuperación, de trabajo y estudio, se puede hacer un proceso de reinserción en la sociedad que además, por las leyes uruguayas, permite inclusive cortar la pena. Para eso, tiene que haber progresividad. Y eso lo hemos visto en Israel».
Al analizar lo que vio en el ámbito de su incumbencia, consciente de las polémicas que envuelven a Israel, aclaró: «Israel tiene la fama de ser muy dura, de una política muy dura. En la visita me di cuenta de que esa fama está relacionada con el enfoque del problema palestino, pero no el de la seguridad interna. Son dos cosas distintas. Creo que es distinto el modelo hacia la seguridad interna que el modelo de la solución del problema que existe en la zona. Hacia la seguridad interna, cuando estuvimos en Jerusalén, y en la zona donde se concentran las religiones monoteístas más importantes del mundo, vimos en la policía a cristianos, musulmanes y judíos integrando la fuerza».
La visita no estuvo dedicada por cierto a explicar sobre el conflicto israelo-palestino pero claro está que es imposible dejarlo de lado.
«Me quedó la imagen muy superficial lo recalco de que es muy difícil solucionar el problema que tienen allí adentro, aunque la situación sea mucho más normal que la imagen que uno pueda tener. Pero ahí hay tres religiones conviviendo y con un equilibrio difícil, más allá de que todo funciona normalmente», nos dijo el ministro. «Nos mostraban precisamente en la explicación de lo que es el papel de la policía, lo que pasó hace unos diez años cuando desde la parte musulmana tiraban piedras y palos hacia la parte judía en el Muro de los Lamentos… Me parece difícil la situación. Eso, más allá de que lo que vimos ahí adentro, en el km 2 en el que conviven las religiones y en el que están los templos religiosos más importantes de cada una, la normalidad era mucho mayor que lo que se ve en la prensa». Otro elemento que parece haberle impactado al ministro del Interior, fue el tamaño, las distancias…y para comprenderlo basta con recordar que Israel, sin Cisjordania y la Franja de Gaza, tiene aproximadamente la superficie del departamento de Tacuarembó. «Nos dimos cuenta fue que las distancias son mucho menores que lo que uno podría pensar. Cuando fuimos al Mar Muerto, parecía que Jordania estaba en la vereda de enfrente. Se ve en qué espacio geográfico se dirimen las cosas, mucho más reducido que el que uno podía pensar», comentó.
Bonomi agregó que prestó gran atención a las explicaciones que recibió y que aprovechó por cierto para dejar planteada la opinión del gobierno del presidente Mujica: «La esperanza en el diálogo y que se pueda encontrar una fórmula pacífica para solucionar los problemas».
LEY DE CADUCIDAD
Ministro Bonomi, en los últimos meses Uruguay estaba viviendo un ambiente muy especial, creo que todos concordarán en que eso es más que nada mérito del Presidente de la República, del tono de acercamiento y unidad que caracterizó absolutamente todos sus mensajes ya antes de asumir su cargo. En las últimas semanas, la sensación es que eso está cambiando por el tema del proyecto para declarar inaplicable la Ley de Caducidad, aunque hay también por supuesto discusiones en otros temas. El Partido Nacional y el Partido Colorado se oponen en bloque, juntos, recordándole al Frente Amplio que ha habido ya dos consultas al pueblo al respecto. ¿No le parece que quizás se está cometiendo un error?
Yo no he estado en ese tema. Es un tema fundamentalmente de la fuerza política, que manda a todos los legisladores a votarlo. Evidentemente, en muchos temas hay un juego político. No es el único tema. También en el de los delegados de gobierno en distintas regiones…
Pero lo de la Ley de Caducidad es algo que parece socavar un mensaje tan central del gobierno: gobernar mirando hacia adelante, no hacia atrás…
Yo creo que en el este tema los legisladores van a votar lo que está planteado. No creo que termine complicando demasiado las cosas porque el país va muy bien en todos los aspectos fundamentales. No creo que con esta marcha del país haya lugar para entorpecerlo. Creo que no hay lugar para un empeoramiento en las relaciones cuando con el crecimiento del país crecemos todos.
¿Hubiera preferido que el tema no hubiera surgido, para no entrar en estas discusiones…para poder seguir mirando sólo hacia adelante?
Bueno, cuando hice mi discurso de asunción del Ministerio en la Escuela Nacional de Policía, yo decía que fuimos electos para mirar para adelante y no para mirar para atrás. Pero este es un tema muy sentido en la fuerza política y más allá de si tiene sentido práctico o no, estaba presente aún desde el congreso anterior a las elecciones.
Me parece notar en su tono, ministro, que a veces el gobierno puede verse avasallado por la fuerza política, sin concordar necesariamente con cada uno de sus proyectos o propuestas.
No. Nosotros hemos manejado y yo personalmente participé en la elaboración del documento, que tiene más de seis, siete años un marco de relacionamiento entre la fuerza política, el gobierno y las organizaciones sociales. Decía que la fuerza política hace la campaña, pone los candidatos, gana o pierde las elecciones, pero que luego la relación es a veces más distante y que la fuerza política no puede entrar en el día a día del gobierno sino que tiene que marcar el rumbo en los temas estratégicos. El gobierno es la táctica, la fuerza política es la estrategia, la fuerza política es la utopía, el gobierno es el día a día. Y hay temas que son muy sentidos para la fuerza política y que la fuerza política los maneja. Y este es uno. El tema de la caducidad, desde la oposición en el Parlamento, por el contenido y por la forma en que se votó, en adelante ha sido un tema muy sentido, la fuerza política lo maneja y lo resumió en el congreso, antes de las elecciones. Entonces no se puede decir que es el mandato del gobierno. No, el mandato político es de la fuerza política, no del gobierno.
Las sorpresas de Bonomi en Israel
25/Oct/2010
La República, Ana Jerozolimski